lunes, 29 de septiembre de 2008

Beneficios sin pérdidas (sálveme, por favor)

El congreso de EEUU acaba de echar para atrás el plan Bush de inyectar un pastón para salvar la crisis...

En términos meramente de valores, así debe ser: no es justo socializar las pérdidas de una serie de negocios de los que algunos listos han capitalizado los beneficios.

Y voy aún más allá: si esta sociedad fuera tan justa como a veces se proclama, deberían trincar a los empresarios, directivos y ejecutivos responsables de este desmán y ponerles un pijama de rayas, con su correspondiente número, durante 30 años. Para que disfruten de la millonada que tienen guardada en algún paraíso fiscal compartiendo momentos agradables con violadores, asesinos y terroristas.

Pero ya sabemos lo podrido que está este sistema: después de la noticia, la Bolsa cae, lo cual tiene una traducción bien sencilla. Los que ya se frotaban las manos pensando en volver a repartirse el pastón que el gobierno de Bush iba a inyectar, se han quedado a dos velas. Y deciden salvar lo que ya tienen, porque éstos NUNCA pierden...

Lo que es absolutamente kafkiano es que los mismos que solicitan la libertad absoluta del mercado (como nuestra querida Espe, con sus continuas iniciativas privatizadoras y descontroladoras) sean luego los primeros que soliciten el intervencionismo estatal, cuando ya se han repartido todos los billetes entre los amiguetes.

Es evidente que cierto intervencionismo, cierta supervisión del Estado rspecto a las transacciones económicas, topes salariales, comisiones y porcentajes de beneficios, es absolutamente necesario. Para no llegar a estos extremos. Pero plantear esto, a los neocons de la CAM, les parece invocar a Stalin. Y no tiene nada que ver. Es una cuestión de regulación, porque los empresarios, los directivos, y sus amigos los políticos, no saben establecerla. Les puede la ambición.

PD: (A los interesados) Ya se que entro poco por aquí, pero no tengo mucho tiempo estos días, y me dedicaré a lanzar alguna que otra andanada como ésta hasta que recupere el control del barco...

1 comentario:

Juan Carlos López dijo...

Para no exprimir demasiado las neuronas, traslado aquí lo que he comentado en otra parte. Con permiso:

"Lo que está sucediendo en Estados Unidos es de la mayor hipocresía y desvergüenza. El liberalismo actual defiende a capa y espada la libertad de empresa. Si mi empresa produce elevados beneficios haciendo uso de todos los medios que las leyes ponen a su alcance, es justo que no los comparta ni los reparta, ni siquiera que los invierta en mi país para crear riqueza y empleo. Ahora bien, si por aprovecharme de los resquicios de las leyes, rozando o, incluso, sobrepasando sus límites, entro en quiebra, como mi empresa es importante, que venga el Estado a rescatarla, el mismo Estado cuyas narices no quería en mis asuntos, ya que mi empresa es una pieza más en el tinglado que me sostiene a mí y sostiene al Estado. Esto es el capitalismo. El problema es que la mayor parte de los ciudadanos de los llamados países civilizados no quiere o no puede darse cuenta."